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13 mayo 2019

Navarra aprueba el Plan de Vivienda 2018-2028 con un presupuesto de 350 millones de euros

vivienda

El vicepresidente de Derechos Sociales del Gobierno de Navarra, Miguel Laparra, ha presentado el Plan de Vivienda 2018-2028, que ha sido aprobado por el Ejecutivo autónomo tras la finalización del período de participación pública, y el dictamen positivo emitido por el Consejo de la Vivienda.

Para el período 2019-2022 el Plan dispone de un presupuesto de más de 350 millones de euros, que supone un gasto anual por persona de más de 130 euros. En el resto de España, esa cantidad no supera los 10/12 euros.

En cuanto a las principales cifras del Plan, se fija como objetivo en el período 2019-2022 que las ayudas para el alquiler lleguen a 4.500 jóvenes y a 3.050 familias, además de a otras 560 familias más a través de la Bolsa de Alquiler, el Fondo Foral y las Viviendas de Alquiler de Integración Social.

Igualmente, se marca como objetivos que se promuevan al menos 755 viviendas de alquiler social, 1.100 viviendas protegidas en venta y 140 por fórmulas novedosas como las cooperativas de cesión en uso, cohousing o transformación de bajeras en viviendas.

En cuanto a la rehabilitación, el Plan se marca el objetivo de alcanzar las 22.300 viviendas rehabilitadas con apoyo público durante este periodo de 4 años. Además, está previsto dar accesibilidad universal a 10.000 viviendas y favorecer la envolvente térmica en 5.020.

Con el horizonte puesto en 2028, el objetivo principal es disponer de un parque residencial de vivienda protegida asequible en arrendamiento de 10.000 viviendas, reducir sustancialmente el coste del alquiler de vivienda para la población joven, conseguir que el 75% del parque residencial total sea accesible, e incrementar de forma paulatina los recursos presupuestarios destinados a las políticas de vivienda.

El vicepresidente Laparra ha mostrado su "satisfacción por este Plan, tras un amplio proceso de estudio y elaboración. Debemos situar el derecho y el acceso a una vivienda digna como un pilar del Estado de Bienestar, pues es clave para el desarrollo pleno de la vida de las familias. Sin una vivienda digna, el resto de derechos sociales y de ciudadanía, no son tales. Un pilar que, lógicamente, exige una importante inversión de recursos."

Sobre el nuevo enfoque de las políticas de vivienda, Laparra ha subrayado que "pasa porque las políticas de vivienda giren también hacia una política centrada en las personas, es decir, que llegue a toda la población en función de sus muy diversas necesidades y capacidades".

Miguel Laparra ha indicado también que "tenemos que hacerlo de manera que sea ambientalmente sostenible y que nos permita cohesionar todo el territorio de Navarra, evitando en lo posible el despoblamiento rural."

El Plan de Vivienda abarca un periodo de diez años (2018-2028), fundamentalmente en lo que se refiere a la estimación de las necesidades futuras y en la orientación general de las políticas en él planteadas. Pero, además, es un plan abierto, en el sentido de que es susceptible de revisiones y ajustes a lo largo de su ejecución. Basado en un diagnóstico de la situación actual, y apoyado en un periodo de reflexión y participación, se plantean objetivos a lograr a medio y largo plazo.

La elaboración del Plan de Vivienda se ha basado en una metodología participativa en la que se ha concedido importancia a recoger la opinión y la valoración de la situación de los principales responsables y agentes implicados en materia de vivienda en Navarra, así como a la propia ciudadanía.

En este sentido, además de reuniones de coordinación, se han realizado entrevistas personales con agentes públicos y privados clave en el ámbito de la vivienda. Igualmente, se han realizado diferentes sesiones participativas: reuniones con representantes de la administración pública y focus group temáticos (construcción, rehabilitación y sector social). Estas sesiones participativas han favorecido la reflexión sobre el sistema de vivienda en Navarra desde la iniciativa privada y la iniciativa social.

Cabe reseñar que se han organizado dinámicas de grupo con colectivos con especial dificultad en materia de vivienda (personas con dificultades de inclusión social y residencial y población joven), abordando los problemas específicos en materia de vivienda de estos colectivos.

La misión de Plan de Vivienda de Navarra 2018-2028 es planificar, sistematizar y ordenar las diferentes actuaciones públicas a desarrollar en materia de vivienda en el ámbito de la Comunidad Foral, con el objetivo de garantizar el derecho a la vivienda.

6 objetivos estratégicos

El nuevo Plan de Vivienda cuenta con 6 objetivos estratégicos, 32 líneas de actuación y 139 acciones concretas a desarrollar en los próximos años.

Los 6 objetivos son: parque de vivienda suficiente, parque de vivienda asequible, parque de vivienda habitable y accesible, mejorar la gestión de la vivienda protegida en Navarra y optimizar los recursos existentes, garantizar la función social de la vivienda, y evaluación de las políticas en materia de vivienda (coordinación y trabajo en red).

Con estos objetivos se persigue que Navarra disponga de una oferta de vivienda suficiente, asequible, habitable y accesible, garantizando el derecho a la vivienda de la población de la Comunidad Foral, así como la función social de la vivienda, mediante una gestión eficiente de las políticas y los recursos disponibles, basada en la evaluación y la coordinación de los diferentes agentes concernidos.

Los tres primeros objetivos van dirigidos a contar con un parque de vivienda suficiente en número, asequible para cualquier tipo de persona o familia que resida en Navarra, y en buenas condiciones (con especial cuidado con la accesibilidad de las viviendas, en un contexto de población envejecida; y con su eficiencia energética, acorde con las políticas medioambientales europeas).

Entre las líneas de actuación para lograr estos objetivos cabe destacar las siguientes: promover vivienda protegida en régimen de alquiler e incentivar el alquiler libre; promover vivienda protegida en compra en ámbitos geográficos y sociales con demanda (vivienda asequible para quienes tengan una situación económica ajustada pero estable); mejorar la planificación y la dotación de suelo para la edificación de vivienda protegida; revisión del sistema de ayudas a la rehabilitación, priorizando las ayudas a la accesibilidad y eficiencia energética; fomentar la realización de los informes de evaluación de los edificios (notificación de aquellos edificios que deben realizarlo obligatoriamente y ofrecer una línea de financiación dirigida tanto a la realización del propio informe como la realización de las obras obligatorias); crear un programa específico de rehabilitación para zonas fuera de la Comarca de Pamplona donde haya demanda; rehabilitación del parque de vivienda protegida; y colaborar en la promoción de la accesibilidad universal en Navarra.

Por su parte, los otros tres objetivos van encaminados a lograr la mejora de la gestión y de los procedimientos, así como de la evaluación y coordinación de las políticas, teniendo como objetivo principal destacar, insistir y fomentar la función social de la vivienda, como equipamiento básico y angular de una sociedad, y que, por tanto, debe destinarse a un fin residencial.

Entre las líneas de actuación cabe destacar las siguientes: movilizar la vivienda vacía hacia el alquiler permitiendo una localización diversificada; avanzar hacia una descentralización territorial mejorando la gestión fuera de la Comarca de Pamplona (información, registro de la demanda y adjudicación); favorecer el incremento del parque actual de la Bolsa de viviendas en alquiler; garantizar el acompañamiento integral a la población adjudicataria de vivienda protegida con problemáticas complejas.

Novedades principales

El Plan plantea como principal novedad la aspiración de configurar el acceso a la vivienda como un derecho subjetivo, cuyo cumplimiento pueda ser reclamado por cualquier ciudadano o ciudadana. Ese derecho subjetivo se divide en dos líneas principales: una, dirigida a la emancipación de personas jóvenes (hasta 30 años), y otra, a familias con bajos ingresos (por debajo de un determinado umbral). En ausencia de vivienda a conceder o adjudicar, se estipula la concesión de una prestación económica en forma de desgravación fiscal.

El Plan además no descarta la intervención de la Administración en el mercado del alquiler cuando éste no permita o facilite el acceso a una vivienda digna a una parte importante de la población.

Otra línea de actuación novedosa, entroncando con lo dicho respecto a la función social de la vivienda, es destacar y concienciar sobre las obligaciones que la titularidad de una vivienda conlleva (mantenimiento, accesibilidad, eficiencia energética, ocupación) para su propietario o propietaria. La vivienda es un recurso social fundamental, y las y los titulares de ese recurso tienen que ser conscientes de sus responsabilidades.

Por otro lado, se apuesta por la innovación en materia de vivienda, sea a través de fórmulas diferentes de acceso (cesión en uso, housing first) o pago (bancos de tiempo, microcréditos), técnicas constructivas (BIM-LEAN), sistemas de información (registro de viviendas) o financiación (instrumento financiero de apoyo a la rehabilitación de carácter público).

El Plan recoge la necesidad de facilitar e implementar políticas de digitalización e industrialización en el sector, con el objetivo último de reducir los costes de construcción y permitir ofrecer a la ciudadanía viviendas de calidad a menores precios.

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